Cómo hacer compost en casa sin olores ni bichos

Alrededor del 40 % de la bolsa de basura de una casa española es materia orgánica: peladuras, posos de café, restos de verdura, cáscaras. Todo eso puede convertirse en abono para tus plantas en tres o cuatro meses. Y sí, se puede hacer en una terraza o en un patio sin que huela ni aparezcan moscas.

Qué es el compost y por qué funciona

El compost es el resultado de la descomposición controlada de materia orgánica por bacterias, hongos y pequeños invertebrados. El resultado es una tierra oscura, esponjosa, con olor a bosque, cargada de nutrientes y de vida microbiana. Para las plantas en maceta es oro: mezclado al 20 o 30 % con el sustrato, alimenta durante meses y mejora la retención de agua.

Dónde compostar

  • Compostera de jardín (de madera o plástico, 300 litros o más): para casas con jardín o patio grande. Es la opción más sencilla y rápida.
  • Compostera de terraza (60 a 120 litros, cerrada, con grifo de lixiviados): para balcones y terrazas. Funciona igual pero a menor escala.
  • Vermicompostera (con lombrices rojas): para interiores o balcones pequeños. Las lombrices procesan los restos de cocina y el resultado es un humus finísimo.

Sea cual sea el sistema, en la cocina te vendrá bien un cubo con filtro de carbón para ir acumulando restos durante varios días sin olores.

La regla del equilibrio: verde y marrón

El compost necesita dos tipos de material en proporción aproximada de 1 parte de verde por 2 o 3 partes de marrón:

Materiales verdes (ricos en nitrógeno, húmedos)

Restos de fruta y verdura, posos de café con el filtro, bolsitas de té, cáscaras de huevo trituradas, hierba recién cortada, restos de poda tierna, flores marchitas.

Materiales marrones (ricos en carbono, secos)

Hojas secas, cartón sin tinta troceado, hueveras de cartón, papel de cocina, serrín de madera sin tratar, ramas finas trituradas, paja, cáscaras de frutos secos.

Casi todos los problemas del compost se resuelven ajustando esta proporción: si huele mal, falta marrón; si no avanza, falta verde o agua.

Qué no echar

  • Carne, pescado, huesos y lácteos: atraen roedores y huelen.
  • Aceites y grasas: impermeabilizan la pila y frenan la descomposición.
  • Restos de comida cocinada con sal o salsas.
  • Excrementos de perro o gato.
  • Plantas enfermas o con semillas de malas hierbas.
  • Cítricos en grandes cantidades: en pequeña cantidad no pasa nada.
  • Cenizas de carbón, papel satinado, madera tratada.

Paso a paso

  1. Pon en el fondo una capa de 10 cm de material marrón grueso (ramas, cartón) para que drene y entre aire.
  2. Añade los restos de cocina en capas finas y cúbrelos siempre con marrón. Nunca dejes verde a la vista: eso es lo que atrae moscas.
  3. Mantén la humedad de una esponja escurrida. Si está seco, riega un poco; si gotea, añade cartón.
  4. Remueve con una horca cada una o dos semanas para airear. Es el paso que más acelera el proceso.
  5. A los 3 o 4 meses, la parte inferior tendrá aspecto de tierra oscura. Retírala, tamízala y devuelve lo que no esté descompuesto.

Problemas y soluciones

  • Huele a podrido: demasiado verde y falta de aire. Añade cartón y remueve.
  • Huele a amoniaco: exceso de nitrógeno. Añade hojas secas o serrín.
  • Moscas de la fruta: restos de verde sin cubrir. Tapa con 5 cm de marrón y cierra bien la tapa.
  • No avanza: está muy seco o muy frío. Riega, añade posos de café y espera al buen tiempo.
  • Hormigas: señal de sequedad. Riega y remueve.

Cómo usar el compost

Mézclalo al 20-30 % con sustrato nuevo al plantar, o extiende una capa de 2 cm sobre las macetas cada primavera y otoño como abono de cobertura. En mesas de cultivo, renueva un tercio del sustrato con compost al cambiar de temporada. El compost fresco puede ser demasiado fuerte para semilleros: para germinar usa sustrato específico.

El compost cierra el círculo: lo que sale de tu cocina alimenta lo que vuelve a tu cocina. Es el paso que convierte un huerto de balcón en un pequeño sistema que funciona solo.